lunes, 7 de mayo de 2018

Y un día antes del juicio cayeron las caretas

(Crónica de una negociación-farsa)


Desde que los trabajadores denunciados por Dirección tomaron la iniciativa para buscar una salida acordada al conflicto, se abrieron conversaciones con la Dirección de CELLS. En una primera fase, se acordaron líneas generales y después se dio paso  a los abogados para que encontrasen la manera de plasmar en un documento legalmente aceptable esas líneas generales.

Durante la primera fase, el punto más controvertido fue el requerimiento de no asistencia a las asambleas de las personas que actuen como representantes de la Dirección. De hecho fue la aceptación de este punto la que dio luz verde a pasar a la segunda fase (las conversaciones entre abogados).

Es decir, la negociación lleva más de 3 semanas desarrollándose sobre la premisa de que tan sólo hacía falta encontrar la fórmula para regular cómo se determinaba quién actuaba como representante de la Dirección.

En esta línea, se elaboró una propuesta en la que se recogían todas las pretensiones de CELLS (se da a todo el mundo capacidad de voto en las asambleas y se garantiza el acceso a la información y a ser atendidos por el Comité de Empresa). A cambio, y con el fin de disponer de un espacio de deliberación de los trabajadores sin la presencia de representantes de la Dirección, se recogía que las asambleas tendrían una primera parte deliberativa a la cual se abstendrían de acudir los/as representantes de  Dirección.

Ante estas propuestas, las respuestas de la Dirección siempre expresaban dudas, pero en ningún momento han ofrecido redactados alternativos o han siquiera aclarado verbalmente cual seria el enfoque que ellos preferirían.

Y en esta situación llegamos al día anterior al juicio, cuando ya por la noche cayeron las caretas: la Dirección informó de que "no veían posible aceptar la no-presencia de los representantes de la empresa en las asambleas de trabajadores".

Dado que este punto (fundamental para nosotros/as) estaba aclarado hacía más de tres semanas y se había procedido a negociar bajo el entendimiento de que estaba aceptado, no podemos si no pensar que estas tres semanas han sido una estratagema para ganar tiempo y enorme tomadura de pelo de la Dirección tanto a nosotros como al resto de la plantilla que había reclamado y puesto sus esperanzas en una salida no-judicial a este conflicto.

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