jueves, 8 de mayo de 2014

Conciliación laboral y familiar

La conciliación laboral es un concepto bonito, redondo ... pero se queda un poco en eso, en “bonito”, en un concepto manido pero con poco fundamento. Todo aquel que trabaje y tenga familia sabe que la llamada conciliación laboral no existe, no “se siente”, las ayudas para equilibrar la vida profesional con la vida familiar son “pequeñas”. Tener hijos y trabajar, con los sueldos que tenemos hoy, es una obligación, y supone un esfuerzo importante que implica maniobras logísticas de gran complejidad y envergadura. Tanto es así que sin la ayuda de los abuelos es casi imposible. Hay mucho camino por andar para llegar a esta quimera de la conciliación, queda mucha lucha... Aunque por supuesto, es posible mejorar la situación de los padres si no se complican innecesariamente las cosas al pedir las ayudas que ya existen (véase aquí).

Vamos a intentar pensar en otra situación más compleja aún. ¿Qué pasa cuando el trabajo y la familia van unidos? Es decir, cuando los miembros de la pareja trabajan juntos. La logística se simplifica mucho, eso es seguro, pero aparecen otras complicaciones si la pareja trabaja en el mismo grupo y se complica aún más si al menos uno de los dos tiene un cargo de responsabilidad. Estas complicaciones se resumen en una pregunta: ¿es posible ser objetivo y profesional en los temas laborales que afectan a tu pareja? ¿prevalecen los intereses de la empresa y de sus trabajadores en estos casos? Puede ser que sea posible en un mundo ideal, pero es, sin duda, difícil. En nuestro sincrotrón, centro de investigación, acelerador de partículas y pequeño laboratorio social hemos tenido y aún tenemos parejas sentimentales con dependencia jerárquica profesional, con los problemas que esto puede generar, a nivel de conflicto de intereses y de abstracción de lo personal con lo profesional. De hecho, durante años vivimos un ejemplo de los llamados de libro que tuvo (y del que aún se sufren) consecuencias lamentables. Para detalles, recomendamos el volumen II de memoria histórica de Alba. La pregunta es... ¿no es mejor prevenir que lamentar? ¿hay que esperar a encontrarse con hechos lamentables?

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