lunes, 3 de junio de 2013

Eufemistan en la era del positivismo mediático

Vivimos en el reino del eufemismo. Es probable que el origen de este reino esté en la era moderna, con ciudadanos capaces de leer, en las primeras declaraciones que desde el  “poder” usaban un lenguaje con algunos eufemismos con el afán de adormecer o de endulzar sus mensajes. Lamentablemente hoy vivimos inmersos en Eufemistan: los medios de comunicación, la publicidad, ... es difícil escapar del lenguaje positivo  y políticamente correcto que empalaga y hastía... [1]. Así que nos encontramos con que toda declaración que haga una institución u organismo sobre su propia situación o bien sobre el  proyecto (o ley) que ese mismo organismo quiere poner en marcha pasa por el fino tamiz del positivismo mediático. Es triste llegar a la conclusión que esto es válido para casi cualquier institución y organismo, ya sea gubernamental, científica, política o cultural. Se evitan las palabras “negativas”: las crisis son “desaceleraciones transitorias”, los recortes son “ajustes”, la reducción del salario es una “devaluación competitiva”, los planes o decretos ley que contenga la palabra “excelencia” implican recortes, adelgazamiento de personal o de presupuesto,  “las fugas de cerebros” se presentan como “éxitos formativos”, y un muy largo etcétera. No engañan a nadie, no aportan más que cabriolas lingüísticas ... , pero ¿para qué?.


Se echa en falta un discurso serio y riguroso de la realidad. De este análisis es posible sacar conclusiones y poner en marcha soluciones: tanto en la Unión Europea, como en nuestro país, como para la ciencia en España ... o como en Alba.

[1] No digan recortes, llámenlo amor

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